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    Robots que fichan, corren maratones y hasta desfilan

    Llevamos media vida viendo robots que bailan en ferias. Pero este año ha pasado algo distinto: han empezado a trabajar. En fábricas, en aeropuertos y —ojo— hasta ganando carreras. Te lo contamos sin humo.

    Robots que fichan, corren maratones y hasta desfilan

    Durante años, las noticias de robots humanoides eran siempre el mismo vídeo: una máquina dando pasitos torpes en un escenario, todos aplaudiendo, y a casa. Bonito, pero inútil. 2026 ha roto ese guion. Por primera vez los robots con forma de persona no están de exhibición: están fichando, currando turnos y, en algún caso, dejándonos con la boca abierta. Hicimos limpieza de titulares y nos quedamos con lo que de verdad ha pasado.

    De la feria a la fábrica

    El dato que mejor lo resume viene de Wall Street: el banco Morgan Stanley ha doblado dos veces este año su previsión de robots humanoides en China, hasta unas 50.000 unidades en 2026. ¿Por qué? Porque han dejado de ser demos y han empezado a desplegarse de verdad — en fábricas, almacenes y tiendas.

    El ejemplo más sólido es de manual. La empresa Figure AI tuvo dos de sus robots casi un año en la planta de BMW en Spartanburg (EE. UU.); en ese tiempo echaron una mano en la fabricación de más de 30.000 coches. No es un vídeo de feria: son piezas reales, en una línea real, durante meses. Tanto funcionó que BMW se ha animado a llevarlos también a su planta de Europa.

    Y la propia Figure presume ahora de algo aún más loco: su fábrica de robots ya saca un robot nuevo cada hora. Que se dice rápido.

    Para situarte: el año pasado se vendieron unos 13.000 robots humanoides en todo el mundo. Este año, solo China apunta a 50.000. El salto no es de ciencia ficción: es de calendario.

    El detalle que nos voló la cabeza

    Entre tanta cifra industrial, una historia se lleva la palma. En abril, un robot humanoide totalmente autónomo llamado «Lightning» se presentó a una media maratón en Pekín y la ganó en 50:26. Sin mando a distancia, sin cables, corriendo él solito. Para que te hagas una idea de lo absurdo del momento: bajó de los tiempos que firmarían muchísimos corredores de carne y hueso.

    Y por si lo de correr fuera poco, en junio unos cuantos robots desfilaron en una pasarela de moda en Seúl, compartiendo catwalk con modelos humanas. Sí, el futuro también tiene postureo.

    «El futuro de la IA no vivirá solo en pantallas. Se moverá, interactuará, aprenderá y trabajará a nuestro lado en el mundo real.»

    Ya te los puedes cruzar (casi)

    Lo más interesante es dónde están apareciendo. Unos cuantos sitios que ya los tienen funcionando:

    • Aeropuertos. Japan Airlines puso robots humanoides en el aeropuerto de Tokio-Haneda para cargar maletas y limpiar cabinas. El motivo es de lo más práctico: los aeropuertos se diseñaron para personas, así que una máquina con forma de persona encaja sin reformar nada.
    • Fábricas y almacenes. Coches, baterías, cajas, montaje. El trabajo repetitivo y físico es justo donde más cómodos se sienten.
    • Hasta de policía. En la ciudad china de Hangzhou se desplegaron 15 robots humanoides patrullando. Verlos pasar por la calle ya no es noticia de portada allí.

    ¿Y Tesla? ¿Y el robot de casa?

    El más famoso, el Optimus de Tesla, va por su tercera generación y promete un precio de entre 20.000 y 30.000 dólares cuando se fabrique en masa — barato para lo que es. Pero conviene la dosis de realismo: de momento sigue trabajando sobre todo en las propias fábricas de Tesla y la producción a gran escala no llegará hasta 2027. Mucho titular, sí, pero el ritmo de verdad lo marcan otros.

    El robot doméstico que recoge la mesa todavía no es para este año. El robot que monta tu coche, en cambio, ya está aquí.

    Nuestra opinión, desde la arena

    Nos dedicamos a la tecnología que se vive, así que este tema nos toca de cerca. Y cuanto más avanza, más clara tenemos una cosa: la tecnología más alucinante no es la que sustituye a las personas, sino la que consigue que las personas vivan experiencias nuevas juntas.

    Un robot puede montar un coche, correr una media maratón o desfilar por una pasarela.

    Pero todavía no puede picarse contigo en una partida, celebrar el cumpleaños de tu hijo o hacer que un grupo de amigos salga riéndose de una misión que casi consiguen completar.

    Por eso en PlayBox nos encantan los robots… y tenemos uno propio.

    Boxy no viene a sustituir a nadie. Viene a hacer sonreír, a sorprender cuando aparece con el pastel y a convertirse en otro miembro del equipo durante unos minutos.

    Porque el futuro no va solo de máquinas más inteligentes.

    Va de personas viviendo momentos que antes eran imposibles.

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